Vida Académica, Vida Universitaria

5/03/2007

Bach o la Plantilla Universal



La música de Bach opera al menos en dos planos. Uno es emocional y el otro matemático. El emocional se relaciona con un lenguaje asentado en la tradición religioso-simbólica de Occidente. El otro, el matemático, proviene de una arquitectura sonora que opera en un plano atemporal. Bach era un hombre devoto y un músico eximio, doble condición que explica la intrincada red de relaciones entre texto y línea melódica que llegó a desarrollar. Muchas de sus piezas se componente motivos breves, los que ser repiten y varían de una estrofa en otra, asociados de manera simbólica con elementos de la teología cristiana (el Cielo, la Muerte, la Providencia), o momentos dramáticos de la pasión de Cristo.

Es el caso de Christ lag in Todesbanden BWV 4 (“Cristo yació en los brazos de la muerte”), una de sus cantatas más conocidas. Fue compuesta alrededor de 1707, probablemente en Mühlhausen, y se basa en una composición coral del propio Martin Lutero.

Al oír esta extraordinaria pieza, sentimos la presencia de un guión que funciona como estrategia discursiva. Todo está rigurosamente planificado por el autor, incluyendo el efecto en el oyente. Lo increíble es que esta estrategia, diseñada hace casi 300 años y en un contexto tan específico como las feligresías luteranas de Alemania Central, sigan operando hoy. ¿Un milagro? Bach parece haber formado parte de aquel contingente de individuos que, como Da Vinci, Shakespeare o Mozart, lograron conectarse con la Plantilla del Universo.